Al revisar documentos antiguos, he encontrado notas que hacía de distintos viajes, como el circuito del cóndor de los años 2018 y 2019. Sin embargo, la afición por hacer senderismo con acampada partió lentamente con distintas experiencias. Si bien la adicción comenzó con la primera visita que hicimos al Colmillo del Diablo en año 2016, un punto importante de inflexión fue el sendero que hicimos a la Laguna de las Ánimas el 2017, experiencia que intentaré relatar en las próximas líneas.

Lamentablemente, mis notas a esta altura no eran las más lúcidas que pude haber hecho. Por un lado, no era tan metódico como lo soy ahora. Por otro lado, el consumo de sustancias ilícitas y una obsesión con Hunter S. Thompson me llevó a tomar nota a través de cuentos cortos, ideas vagas, y guiones de película que nunca vieron la luz o que incluso nunca salieron del papel.

El equipo para esta aventura estaba compuesto por Balú, Conejo, Canabis y yo. Canabis se nos integraría un par días después de empezada la aventura, ya que quisimos partir en Teno para ir a un festival. El plan era simple: empezar en el festival, ir a Parque Inglés, de alguna forma encontrar a Canabis sin señal de teléfono, subir a la Laguna, bajar. Simple.

Parte 1: Woodstaco (2017)

Del festival me acuerdo poco y nada. La cantidad de sustancias que rondaba en el ambiente era imposible de contar. El ambiente era maravilloso. Un montón de personas acampando, escuchando música, compartiendo. Ningún problema en el mundo. A ratos se acercaban personas con sus productos. En la noche fuimos a ver a Akinetón Retard y a Demonauta.

Escribí lo siguiente entre una mezcla de cuento corto y diario:

Demonauta. Woodstaco

Volado hasta el hoyo escuchando Demonauta. El bajo taladra mi cerebro y me siento uno con el universo y el barro del suelo. Tal como estar volado en las 7 tazas. Virtual realities divided into 7 layers, in which people do different stuff. The use of substances helps people to achieve or get to different layers. In this story, it’s unclear whether people who use drugs are getting deeper into the maze or closer to what is real. The protagonist believes he is “real”, but starts to doubt his own reality. Is it all part of a dream or ir just a figment of society’s imagination?

Cabe destacar que en este periodo estaba leyendo al filósofo Nick Bostrom y su ejercicio mental de realidad simulada.

El festival le dió la nota alta al inicio de nuestro viaje. Al día siguiente de Demonauta, pasamos la tarde escuchando bandas random que no conocíamos, jugando carioca con extraños, tomando café, y comiendo fideos. A ratos salía un tipo desnudo corriendo entre la gente. Las sustancias pegan diferente, supongo.

Parte 2: El Calvario

Hay muchas lagunas dentro de esta experiencia. Sin embargo, jamás olvidaré el bolso amarillo. Como en ese entonces nuestra preparación seguía siendo precaria, la cantidad de cosas que llevábamos era exagerada, partiendo por una cocinilla gigante, ropa de sobra que no tenía utilidad alguna en lo que queríamos hacer, y 3 carpas para 4 personas. Con el tiempo he aprendido a llevar cosas pequeñas, livianas, acotadas. Si consideramos que hay que caminar con todo ese peso a la espalda, es mucho mejor llevar cosas que no te harán sufrir más adelante. Ese año cometimos todos esos errores.

Balú llevaba una mochila de 60 litros, pero aparte un bolso amarillo de similar volumen lleno de cosas, como la misma cocinilla, libros de Canción de Hielo y Fuego, kilos de harina, y otras cosas. Olvidé muchas cosas de ese viaje, pero el bolso amarillo todavía me visita en mis pesadillas.

Estar en Parque Inglés no fue problema, creo, aparte de intentar encontrar a Canabis sin señal de teléfono, con la única indicación de “llego a las 4”.

Lo terrible fue subir desde Parque Inglés a el Bolsón. El trayecto son 12 km que se pueden hacer perfectamente en 4 o 5 horas a paso lento. Incluso hace poco lo hice en 2 horas 50 minutos. Nosotros nos demoramos 10 horas. Aparte de subir las mochilas, tuvimos que tomar turnos para arrastrar ese maldito bolso amarillo.

Con palos que Conejo confeccionó, arrastrábamos los pies cómo podíamos. Cada 2 km cambiamos. Un grupo era Canabis y yo, el otro era Balú y Conejo. Los primeros 8 km del trayecto no tienen agua, pero en el punto 8 (o a los 8 km), hay un río para tomar agua y descansar. En el kilómetro 6, que era donde nos tocaba cambiar, no encontrábamos a los cabros. Nos quedamos esperando 10, 20, 30 minutos. Pero no llegaron. Se habían pasado. En ese entonces, el cansancio que sentía me debilitaba el cuerpo. No nos quedaba agua, y la boca la teníamos seca. El consumo de sustancias no ayudó para nada, si no que me tenía atrapado en la idea de seguir caminando. Ya no era una persona de vacaciones, si no que era un ente que se comunicaba con sus pies, ya que nada más existía. No había hambre porque no tenía energías para tener hambre. No había sed porque mi cuerpo no entendía que estaba deshidratado. No había ganas porque mi mente no entendía que estaba agotado.

We’re all alone waiting at km 6 for our friends. We agreed to meet in here, but they haven’t arrived yet. Ants and tábanos bite me, but I’m too tired to move. My body is exhausted, but my mind forever active. There are voices in the forest that appear to be people. There are shadows that seem to be people. But there are no people.

Adjunto lista de compras, pero no tengo idea a qué se refieren.

Luego del relevo en el km 8, venía la parte más expuesta del sendero. El estar volado no ayudaba en nada, ya que solo podía escuchar el sonido que mis pies hacían contra la piedra suelta, y entraba en un trance. A lo lejos sentía que había una banda sonando, esperando que llegáramos, pero eran mis pies. Nada más que mis pies y el viento.

Cuando llegamos y vi el Colmillo, el dolor que sentía en los hombros se hizo pequeño. No me dejó de doler, y mi cuerpo no dejó de estar casando, pero todo se hizo más pequeño, menos importante.

Dentro del drug-infused craze, escribí lo siguiente a modo de nota para escribir un cuento más adelante:

A group of friends take turns carrying a yellow bag up a mountain. No one knows what’s in it, but they know they have to. It’s a matter of life and death. Every step they take, the bag gets heavier and heavier, and the trail seems to get longer and longer. There is a symbolism to the yellow bag, of course, and it represents issues and problems; things that we have to carry, but that we don’t want to completely share with other people.

When the group is back from their trip, the bag is still there, but it feels lighter. It’s never clear, is it? Did you get stronger and things feel light because of it? Or is it that the bag is actually lighter and you are the same?

Don’t forget about the cumbersome bag; the endless paths, the red and green leaves hugging a grey pebbled pathway. The water stream at km 8 and how people suffered from not having water to drink. Hallucinations wanting to stop.

Obviamente, este “cuento” no llegó a nada. Luego de sufrir con el bolso amarillo y querer escribir al respecto, subimos el río hasta una cascada, y volvimos a pasar la tarde/noche en el campamento. Subiendo el río me caí 4 veces entre las rocas. Le tuve que pasar mi cámara al Conejo porque sabía que la iba a botar. Desde ese día que camino por senderos húmedos con mucho cuidado. Al día siguiente nos tocaba subir la cuesta de las Ánimas para llegar a la Laguna. Nunca lo habíamos hecho, por lo que la ansiedad era alta. Era un sendero que ninguno conocía, sin tomas de agua, y sin experiencia previa. Subimos con bidones de 5 litros, rompiéndonos las manos, con 2 carpa extras (dejamos una armada en el Bolsón), y con todas las ganas de conocer el territorio.

About to begin our journey. I’m writing underneath a Calafate bush, in front of the gargantuan Devil’s Tusk. It is so vast and massive that it gives the impression that I’m but a puppet, and the mountain a mere painting for us to believe our world is infinite. Those who have been there describe it as an overwhelming experience, like wanting to breathe, but the amount of air that goes in is more than what you can hold. Now, we must muster our strength, eat something, refill our bottles, and begin our journey.

Parte 3: La vuelta

Hay muchas cosas que uno aprende al exponerse de esa forma a una actividad que te puede cambiar la mentalidad. De esta forma, aprendí a tomar registros escritos, fotografiar para disfrutar recuerdos, llevar cosas livianas para no tener que sufrir, que mezclar drogas con un excesivo esfuerzo físico no es una buena idea, que tomar agua es vida y todo el mundo debiese tener acceso libre y responsable a éstas, y un sin fin de cosas. Quizás no recuerdo cada detalle del viaje, pero si la persona que soy hoy ha sido forjada por cada experiencia.

Comments

No comments yet. Why don’t you start the discussion?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *