Solía llevar libretas a cada viaje que hacía y tomaba nota de todo lo que podía, como una bitácora. La libreta que usé en esta ocasión fue un regalo de Oxford University Press cuando trabajaba en el Instituto Nacional. La narración de esta entrada es una mezcla entre mi memoria, fotografías que tengo guardadas, notas de mi libreta, y un poco de adorno al escribir. Algunas cosas las copio de manera textual de mi libreta, y otras las parafraseo para intentar replicar lo que sentía en el momento.

Este fue el primer y único viaje en donde viajé con una cámara análoga en vez de una cámara digital (sin contar GoPro). (Des)afortunadamente, olvidé que había disparado con los rollos de la cámara, por lo que cuando los encontré tiempo después, pensé que estaban sin ocupar. El resultado fue un sueño febril de exposiciones múltiples entre la ciudad y la montaña. Por ahí también se ve un trabajo que hice para la portada del disco de El Dante.

Portada
Contraportada

Día 0 – 10 de febrero, 2019: Decisión

La ruta escogida por el grupo (Javier, Conejo, Castor y yo) fue la del Circuito del Cóndor en su versión extendida, ya que se compone de al menos 10 días si se hace con calma y una subida al volcán Descabezado Grande que nos dejó picados el año anterior. Si se hace de manera rápida, se puede terminar en 5 días. Pero como dicen por ahí: “Quien se apura, pierde su tiempo”. En el año 2018, hicimos la versión normal, y este año (2019) buscabamos un desafío más grande. La versión extendida suma más días, y por lo mismo, más comida y preparación física. Nuestra mentalidad es distinta. Espero que la ruta, y el viaje en general, sean igualmente satisfactorios y demandantes.

VersiónDía 1Día 2Día 3Día 4Día 5Día 6Día 7Día 8Día 9
Versión normalAltos de LircayValle del VenadoTermas del BlanquilloManatial PeladoEl BolsónDescenso por Parque Inglés (Siete Tazas)
Versión extendidaAltos de LircayValle del VenadoTermas del BlanquilloAscenso Volcán Descabezado GrandeTermas del BlanquilloTermas del AzufreLaguna de las ÁnimasBolsónDescenso por Parque Inglés (Siete Tazas)

En esta ocasión se nos reintegraba un viajero a la ruta, Castor. Con Castor habíamos ido al Colmillo del Diablo (donde comenzó esta adicción al senderismo con acampe.). Durante este día 0, también tomé nota de la flora y fauna que nos esperaba en el viaje.

Altos de Lircay

Este es un valle forestal en precordillera andina con clima mediterráneo. La vegetación contiene hualo, raulí, arrayán, y ciprés. Las aves que se pueden avistar son los cóndores, loros tricahue, carpinteros negros y codornices.

Siete Tazas

Este sector se considera precordillera andina con mucha montaña. Su clima es montañoso mediterráneo. La vegetación que podemos encontrar es el bosque deciduo (o bosque seco) con robles, hualos, coihues, ñirres, avellanos, laureles, quillayes, litres, peumos y cipreses.

Los animales que se pueden ver son los patos cortacorriente, cóndor, halcón peregrino, bailarín (manso nombre), aguilucho, carpintero, loro tricahue, loro cachaña.

Dentro de los mamíferos que se pueden ver, encontramos la llaca, monito del monte, pudú, puma, gato colocolo y gato güiña, zorro rojo, chilla, y los chingues.

Día 1 – 18 de febrero, 2019

8 días luego de haber tomado de decisión de hacer el cóndor extendido, partimos nuestro viaje. El día comenzó a las 7:15 am en Santiago en el 202, mi depa. En el terminal esperamos a Castor que llegaba de San Antonio. Todo ha salido acorde al plan, y ahora estamos esperando la comida en el hito 6. Desde Santiago a Talca y luego a Vilches nos demoramos 6 horas, y al hito 6 unas 4 horas más. Este primer día caminamos 10.9 km en 2 horas y media. Matamos la noche jugando truco.

Mañana (19 de febrero, 2019) se nos viene un día relativamente relajado, ya que haremos el enladrillado y problablemente Valle del Venado. En total serían 10 horas si somos ambiciosos. Como ya habíamos ido al Valle del Venado, sabíamos que se nos venía una bajada bastante pronunciada, pero salir desde el hito 6 hacía las cosas más fáciles, ya que nos acercaba bastante comparado con el año anterior que tuvimos que salir con las mochilas desde el hito 1.

El resto de este día 1 está bastante relajado. Perfecto para mirar el cielo con un tabaco (ahora ya no fumo, pero qué buen recuerdo). Espero que las fotos salgan bien, aunque el hito 6 no es la mejor vista para paisajes.

Hoy también es un gran momento para probar el equipo que he acumulado: carpa, bastones, mochila, saco, y ropa. De momento, los bastones han servido bastante. No te hacen ir rápido, pero te cansan menos. Es raro usar los brazos para caminar. La mochila tiene un poco más del peso que esperaba, pero apaña muy bien al ser pequeña (Doite Zion 45 litros). En la noche probaré carpa y saco.

Total distance: 4270 m
Max elevation: 1506 m
Min elevation: 1231 m
Total climbing: 282 m
Total descent: -6 m
Total time: 01:17:48

Nota 1: De todo el equipo que estaba probando en ese viaje el 2019, sigo teniendo y usando todas las cosas hasta el día en el que escribo (5 de marzo del 2025). Los bastones los sigo ocupando con la carpa, ya que me permiten viajar más liviano. El saco aún lo uso en cada salida, pero ahora lo complemento con un liner. La mochila que describo dejé de ocupar este año, pero solo para pasársela a la Pauli y que tenga más espacio para llevar sus cosas.

Esa noche de febrero del 2019, probé mi carpa Six Moon Designs Scout por primera vez. En la madrugada me desperté y noté un sapo mirándome fijo desde la malla de la carpa. Me asusté, pero estaba tan cansado que me quedé dormido de nuevo.

Nota 2:En ese entonces me encontraba participando en un taller de literatura y estaba escribiendo una obra de teatro centrada en cómo un grupo de profes lidiaba con un estudiante encapuchado en la sala de profes. En mis notas, y como ejercicio creativo, escribí como cada uno de los personajes estaría reaccionando al lugar en donde yo estaba.

Eleuterio estaría cansado pero feliz. Hubiese traído libros y algo para escribir. Yo no traje libros. Emma estaría en su elemento, con libros y cosas para tomar café. Fernando no hubiese subido y se hubiese quedado en el hotel de más abajo. Pensaría en subir el enladrillado de una. Sebastian subiría de los más rápidos y le enrrostraría al resto que lo hizo y que ellos son lentos. Se sacaría selfies y cocinaría por el resto. Argomedo, que en verdad no me acuerdo del nombre del personaje, está en su casa en Vilches Bajo, alegando por todas las personas que han llegado después de ella.

Día 2 – 19 de febrero, 2019

Esta entrada la escribí a las 21:51

Con un total de 37.000 pasos y 20.57 km recorridos, sin duda alguna, este ha sido uno de los días más duros, pero no el más duro de los que se nos vienen. Si bien partimos yendo al Enladrillado sin peso (7 km), la ruta al Valle fue mucho más intensa (aunque no terrible).

Me duelen los hombros por el peso de la mochila. La bajada al bosque, luego de la maravillosa vista del mirador, no fue tan terrible como la recordaba. El camino después solo era largo, pero no difícil. Espero que la noche no sea tan fría como la recuerdo. Por lo menos, ayer, la carpa y el saco rindieron bien. Debería dormir sin pantalones porque me cagué de calor, de hecho. De momento he visto carpinteros, chucaos, sapos, y tarantulas (la peor sopa). Espero ver cóndores, pumas, aunque este último puede ser imposible.

Hoy Conejo se sacó la conchetumadre (no importa cuando leas esto). Por un microsegundo pensé que seguiría cayendo (era una roca lisa con piedrecilla). Menos mal no siguió cayendo, aunque hubiese sido chistoso, y lamentable. Pero chistoso. Mañana se viene un día relativamente tranquilo, aunque muy caluroso. Esperamos que las termas paguen el esfuerzo de tanta caminata.

Al GPX de abajo le falta una caminata, pero sirve para ejemplificar el trayecto que hicimos. Desde este punto, el GPS del reloj que usaba empezó a fallar.

Total distance: 10620 m
Max elevation: 1722 m
Min elevation: 1033 m
Total climbing: 274 m
Total descent: -838 m
Total time: 04:40:04

Día 3 y 4 – 20 y 21 de febrero, 2019

Esta entrada vale por la salida a las termas y el día de descanso. Escribo sin mesa, en mis rodillas, por la falta de infraestructura de las termas. Esto, creo, las hace mucho más especiales. Más naturales. La señal GPS del reloj empieza a fallar, lo que quiere decir que para futuros viajes, necesitamos algo más potente. Al llegar cansados y tarde, se me olvidó escribir, pero aprovecho nuestro día libre (día 4) para hacerlo.

Hoy, en la medianoche, subiremos el volcán Descabezado Grande. La idea es partir lo más temprano posible para evitar tomar tanta agua y que el sol no nos mate, especialmente en la altura. Los cabros se tiraron un hongo, y se están derritiendo en la arena. Los acompaño en un rato, pero por ahora, me pongo al día con la libreta. En general, me siento cansado y con sueño por el pique de ayer. Me imagino que debo tomar más agua. Luego de 13 km y 20 mil pasos, llegamos a las termas.

Armar la carpa y cocinar fue difícil por la falta de ánimo, pero pasar el cansancio en las termas fue genial. Me encuentro expectante de la vista de la cima. Ya no me preocupo de la ruta, ya que sé que me cansaré y sufriré de todas formas. Aparte, ya estamos en el punto de no retorno. Devolverse o seguir adelante da exactamente lo mismo por la distancia en la que nos encontramos. Pienso en la comida que comeré en el Parque Inglés y me siento feliz. Volver a la civilización será distinto, espero, para poder ver la vida con otros ojos, los ojos de alguien que cagó en un hoyo de gato mientras lo acechaba un cóndor, de alguien que comió sopa Martini todos los días y no se bañó en más de 5 días y contando.

Me hago una nota mental que todo el equipo que traje me ha servido mucho. Siento eso sí que me faltan otro tipo de poleras y antiinflamatorios. En general, creemos que nos faltó traer más Zuko Go o algo similar, quizás traer más té.

Hoy (mañana, en verdad) subiremos el Descabezado Grande. Si bien ánimos y equipo hay, la falta de agua, el fuerte viento, y el desmoralizante frío nos pueden jugar en contra. Es esencial llevar un paso lento, descansar, y estar atento. Aunque nos tome 8 o 9 horas, llegaremos a la cima para ver el maravilloso valle. Si es que puedo ver el amanecer desde algún punto, me daré por pagado. La cima es nuestra meta.

Calculamos que llevamos 4.6 litros para 4 personas. Tenemos un par de bolsas secas que podemos llenar de agua.

Día 5 – 22 de febrero, 2019

Lamentablemente el GPS ya dejó de funcionar muy bien. Desde el celular veíamos la ruta, pero para poder guardar batería, no guardaba las actividades. ¿El ascenso al Volcán Descabezado Grande? Descartado. Nos dimos cuenta que la cantidad de agua que teníamos no era suficiente. Aparte, en la noche, sentíamos roedores merodeando nuestra comida. Cuando sonó el despertador a la medianoche, se puso a llover, y nuestro equipo no era para la lluvia. Desafortunadamente, tuvimos que seguir nuestra ruta saltándonos el volcán.

Esto que se ve acá es lo único que pude grabar:

Total distance: 1027 m
Max elevation: 2196 m
Min elevation: 2138 m
Total climbing: 36 m
Total descent: -82 m
Total time: 00:22:33

La ruta marcada indica que caminamos 1 km, lo que es falso. El sendero desde las Termas del Blanquillo hasta las Termas del Azufre no es tan largo (mucho más que 1 km eso sí), pero es muy técnico. El sendero avanza entre la arena de las montañas y un paisaje desértico sin ningún tipo de sombra.

Una vez el ascenso acaba, el sendero se abre paso entre en un riachuelo encajonado. Este punto fue clave en las dificultades del día y hacer que los ánimos se fueran a la mierda.

Fin del sendero arenoso e inicio del riachuelo encajonado

Si bien el sol se escondía relativamente tarde (7:50 pm), esta parte de la ruta, al estar encajonada, dejaba de recibir la luz directa del sol mucho antes. Esto implicó que nuestros cuerpos de empezaran a enfríar, y que la ventana que teníamos para llegar a nuestro destino se achicara con cada paso que dábamos. La ruta no ayudaba para nada. El sendero, o la huella, era inexistente. Teníamos que cruzar el río constantemente para luego darnos cuenta que nos teníamos que devolver porque no había una pasada clara. El torrente nunca dejaba de correr, por lo que cruzar implicaba que nos teníamos que sacar los zapatos, cruzar lentamente, secar los pies y seguir caminando. Una ruta que pudo haber sido de 6 horas, se transformó en una de 12.

Llegó un momento en el que tuvimos que tomar una decisión, y a mi gusto, no fue la mejor. Como grupo decidimos cruzar el río con cuerdas. Ninguno tenía experiencia en el tema, pero en ese momento no nos quedaba otra. Crucé primero y amarré la cuerda en una piedra. El resto cruzaba con sus mochilas y se secaba. El sol se había escondido hace rato y ahora más que nunca sentíamos el frío y la prisa de llegar a destino. El último en cruzar fue Conejo con la mochila que tenía las carpas. Una vez nos secamos (que costaba más por la falta de sol), y nos pusimos los zapatos, seguimos caminando, pero bajó el sol por completo y no veíamos nada.

Obligados por el contexto, tuvimos que armar la carpa donde nos pilló la noche, y continuar en la mañana. No había ninguna toma de agua cerca, por lo que tuvimos que acostarnos sin comer, o tomar agua, solo con un corto de whisky. Debo reconocer que estaba ofuscado. La maniobra había sido innecesariamente riesgosa, considerando que habíamos visto un sitio para acampar antes del cruzar el río. Sin embargo, en mi cabeza se repetía la historia que nos contaron cuando partimos la ruta en Altos de Lircay.

Unos días atrás, un grupo de amigos se había separado por diferencias de convivencia y tomaron caminos distintos. Un cabro que era milico se fue solo. Su grupo de amigos llegó a Parque Inglés un poco después, pero de su amigo no habían luces. Se había iniciado un operativo para buscarlo. Se supone que era un cabro experimentado en el tema, y su exceso de confianza lo llevó a un falso sentido de seguridad. Para nosotros, separarase del grupo jamás fue una opción, pero luego de escuchar esa historia, lo era aún menos. En un momento pensé que nos dijeron esa historia para meternos miedo y cuidarnos entre nosotros, pero bajando de la ruta y meses después en Santiago me enteré de la noticia completa. En fin, ofuscado o no, igual estaba con mis cabros. Subíamos y bajábamos juntos.

Día 6 – 23 de febrero, 2019

Estamos a dos días de volver. Ha sido una larga travesía desde que partimos en Vilches. Ya perdí la cuenta de muchas de las cosas que quería anotar, pero luego de 70 km recorridos, solo nos queda lo sencillo, lo esencial. Desde este punto, ya vamos casi en bajada. Lamentablemente no pudimos subir el volcán, pero la ruta hasta las termas fue un gran desafío desértico lunar. La comida abunda, el buen tiempo y el abrigo también.

Si bien ayer quedamos varados en un islote sin idea alguna de donde ir, al final, habíamos acampado muy cerca de las termas a las que teníamos que llegar. Este día se convirtió en un día descanso en las Termas del Azufre, que estaban muy calientes (y hediondas). De hecho, llegando a Santiago tuve que dehacerme de ropa a la que no se le salía el olor. Este día trajo consigo una ducha y una buena lavada de ropa. De momento, este día ha sido reponedor e invigorante.

También, este día era perfecto para disparar de noche. Estoy acostumbrado a hacer fotos a las estrellas con cámara digital, por lo que hacerlo con la análoga fue un desafío particular. Los resultados fueron maravillosos, incluso si desués “arruiné” el rollo con dobles exposiciones.

Día 7 – 24 de febrero, 2019

Un día tranquilo marchando desde las Termas del Azufre hasta la laguna de Las Ánimas. Antes de marchar, encontramos una pareja que nos regaló harina tostada, barras de cereal, y un par de cosas más. En un situación, una de las personas chupó un sapo que encontró en el río. Cosas que pasan en la montaña, supongo.

La caminata hacia Las Ánimas fue un poco más tranquila al estar más liviano e ir mayoritariamente en bajada. La ruta seguía siendo un panorama desértico lunar con gigantescas piedras que otorgaban sombra a ciertos ratos. El paisaje lentamente aclaraba y permitía una vista panóramica al valle de más abajo. Nos quedaba poco para llegar a la Laguna de las Ánimas y poder bañarnos en esa gélida agua.

Día 8 – 25 de febrero, 2019

Nuestro último día de viaje empieza con un desayuno en la Laguna de las Ánimas, para luego descender al Bolsón y Parque Inglés. Ya pienso en toda la comida que se viene y toda la cerveza que tomaremos. Ha sido un viaje con saldo positivo. Ahora se viene un té verde, un chapuzón, y una buena caminata. Desde la Laguna nos toca descender la cuesta de las Ánimas, cruzar el Valle del Indio y su pasto engañoso que puede ser barro, y bajar los 12 km desde El Bolsón hasta Parque Inglés. En total serían algo así como 17 o 18 km.

Qué maravillo es bajar del a montaña siendo otra persona. Siempre he creído que quien sube, no es la misma persona que baja. Espero poder seguir en aventuras como esta más adelante.

Total distance: 17388 m
Max elevation: 2272 m
Min elevation: 1100 m
Total climbing: 141 m
Total descent: -1290 m
Total time: 03:49:35

Dump

Un mini resumen del viaje:

Extra

Al final del viaje, anoté las siguiente cosas como faltantes:

  • Zuko Go (al menos 12)
  • Armer un botiquín con alcohol, cinta adhesiva, analgésicos, pastillas de carbón, protector solar, viadil, tapsin, e hipoglos o algo similar.
  • Sellante para la carpa y evitar que se pase la lluvia.
  • Mejores o más calcetas
  • Pino de auto.
  • Bolsa para la comida
  • Bolsa para la ropa

Creo que lo único que me hizo dudar de mi juicio pasado fue el pino de auto para la carpa. Lo intentaré más adelante.

El sendero completo se encuentra acá.

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